2002-12-29
Roque Baños dirigió a la Orquesta Sinfónica de Sevilla y al coro Cajasur en el concierto de clausura del XVI Encuentro Internacional de Música de Cine de Sevilla, que se puede calificar, sin ningún tipo de exageración, como memorable. Al acto asistieron tres de sus directores fetiche, Álex de la Iglesia, Daniel Monzón y Emilio Martínez Lázaro, que arroparon al músico nacido en Jumilla en 1968.
El programa se inició con una serie de suites sinfónicas de varias de sus películas. Hay que tener presente que de la primera, "Carreteras secundarias", compuesta en 1997, hasta la que hace 22, "800 balas", todavía reciente, sólo han mediado cinco años, lo que da cuenta de la productividad del autor, cuya segunda característica es la de su eclecticismo, al saber adaptarse a muy distintos registros alcanzando en todos ellos momentos geniales.
En su obra fundacional, "Carreteras secundarias", Roque Baños desplegó un amplísimo abanico de melodías impresionistas, de regusto por el cine clásico de los setenta de Michel Legrand. En "Una pareja perfecta" sacó su espíritu burlesco, que más tarde iría apareciendo en varias de sus composiciones. En "Segunda piel" compuso un estremecedor tema de amor. Para "El otro lado de la cama" simplificó la música incidental al máximo, volviendo a sus orígenes jazzísticos (estudió en la Escuela de Berklee en Boston) y pergeñando melodías minimalistas pero ajustadísimas. "Muertos de risa" sonó, desde un primer momento, a Nino Rota, aunque el hecho de que el programa de Tele 5 "La gran ilusión" la utilizara como sintonía también la popularizó mucho más que el resto de temas de Roque. En "La voz de su amo" volvió el estremecimiento, con una música emocional y repleta de hondura. El "Vals" perteneciente a "Obra maestra" es otra de sus cumbres autorales, y a estas alturas, valga la expresión, constituye uno de sus ‘clásicos’.
Después de este bloque, interpretado sin descanso, aunque buena parte del público reprimió sus aplausos al acabar algunas de las suites, todos los asistentes al Teatro de la Maestranza habían entrado, por la puerta grande, en el ‘universo Baños’, y sólo cabía esperar lo mejor.
Roque Baños eligió un programa donde pudiese desplegar todas las posibilidades expresivas de la gran orquesta, haciendo presentes, a la vez, el concurso de los metales, las cuerdas y la percusión. Así, tanto los temas de "La comunidad", como los de "Torrente, y el que concluyó la primera parte, "800 balas", resultaron una verdadera exhibición de recursos, que hicieron pensar a más de uno en lo que ganaba la música fuera de la gran pantalla, sobre el escenario de un teatro, en contra de quienes piensan que la música cinematográfica está de más en las salas de concierto.
La segunda parte estuvo configurada por cuatro suites con orquesta y coro, "Goya en Burdeos", "El corazón del guerrero", "No somos nadie" y "El robo más grande jamás contado". Si algún denominador común tienen las cuatro es el de estar compuestas en estado de gracia, en un bienio especialmente productivo para un compositor ‘en racha’, que nunca simultanea la composición de dos obras, pero que, hasta la fecha, ha enlazado de un día para otro la creación de bandas sonoras. El carácter experimental de "Goya", el majestuoso lirismo épico de "El corazón del guerrero", la grandiosidad espiritual de "No somos nadie" y la sorna cañí mezclada con referencias a Hermann de "El robo..." no dejaron lugar a dudas, y el Maestranza se puso en pie, y pidió, por bulerías, como sólo hacen por las tierras del sur, para pedir los bises. Roque Baños ofreció como propina las "Sevillanas" integradas en el Ballet "Salomé", la película de Carlos Saura que será estrenada el 22 de noviembre. Con ellas llegó el delirio, los diez minutos de aplausos y la satisfacción general.
En un encuentro con los medios de comunicación los directores Álex de la Iglesia, Daniel Monzón y Emilio Martínez Lázaro, equipararon el talento de Roque Baños al de figuras de la música de cine norteamericana como John Williams y Jerry Goldsmith. Él mismo confesó que Guillermo del Toro le pidió en el pasado Festival de Sitges que se hiciese cargo de la música de su próxima película, que será una superproducción, y que se encontraba pendiente de respuesta de alguna compañía hollywoodiense para trabajar con ellos.
Ese era el comentario general entre los 1.800 asistentes al concierto: que el talento de Roque Baños puede obtener un pasaporte rápido fuera de nuestras fronteras. De hecho, ya compuso "Sexy beast" y "Esa chica de Río" para películas de otras latitudes. Sería paradójico que ello ocurriese teniendo en cuenta que el compositor no ha tenido hasta la fecha ningún Goya, y sólo una nominación por "La comunidad". Es de esperar que la próxima edición de estos premios pueda optar a alguna estatuilla con todos los honores. No olvidemos que tiene en cartel, a la vez, "800 balas", "El robo más grande jamás contado", "El otro lado de la cama" y "Salomé". Todo un record, que de nada serviría si no fuese arropado por la calidad, por la grandísima calidad de unas partituras que, escuchadas a toda orquesta, elevaron el listón de la música cinematográfica, merecedora, en veladas como la vivida en Sevilla, del tratamiento de usía.
Antonio Sempere
Fuente: Antonio Sempere “Journalist and writer”